FUNDAMENTACIÓN, OBJETIVOS Y METAS

Duitama. 20 de enero de 1.982

Porque siempre hemos creído que la educación es un derecho ineludible que les asiste a las juventudes, y deber de impartirla por parte de las personas mayores: padres de familia, autoridades y maestros, no vacilamos un instante en organizar este nuevo plantel educativo para el servicio de las actuales y futuras generaciones de nuestra ciudad maternal.

A nadie se le oculta que todo colegio debe considerarse como puerta de entrada cultural, que se le ofrece al nino para el primer encuentro consigo mismo, con el medio ambiente ecológico y con los postulados que estructuran el carácter, propician la sabiduría, fundamentan la moral, promueven el desarrollo y colocan al ser humano frente por frente de Dios y de la Patria.

Son los puntos de vista básicos que hemos tenido en cuenta para dar este paso tendiente a dotar a Duitama de un nuevo centro pedagógico que se compagine con sus privilegiadas características de ubicación en el espacio y cuyos factores de desarrollo económico, industrial y financiero la están colocando a la altura de las más importantes y promisorias del país.

Colegio Jesús Eucaristía

Nuestro colegio aspira simultáneamente a constituirse no como nuevo hogar para los ninos sino en prolongación del suyo propio: de nuestros hogares duitamenses cuyas raíces deben alimentar el estudio, las aspiraciones y la educación integral de sus hijos. Porque sin el concurso simultáneo de los tres factores operativos que integran el proceso educacional: padres de familia, alumnos y maestros, en jamás de los jamases podría llevarse a cabo una obra que aspira a subsistir a través del tiempo y de la historia.

En este orden de ideas y con las más halagüenas perspectivas de éxito, nos hemos decidido, como en el pasaje sagrado, a "echar la red" en las aguas limpias de nuestra sociedad, en búsqueda de los valores que ennoblecen, que redimen y que habrán de distinguir a las futuras generaciones.

El Colegio "Jesús Eucaristía" como su nombre lo manifiesta, no es ni puede considerarse nunca como institución con ánimo de lucro sino de servicio, de entrega y devoción por los supremos postulados que dignifican al ser humano, lo acercan a la Divinidad y lo colocan en la línea de la cultura, la superación y el progreso. Un plantel en el que se le ensene al alumno la práctica de las creencias cristianas, el conocimiento profundo de los principios que fundamentan la virtud y sobre todo la conservación e incremento del patrimonio espiritual que heredamos de nuestros mayores y que nos inspiraron el lema "Dios, Patria, Virtud y Ciencia" que proponemos a nuestros educandos.

Nosotros siempre hemos creído que la educación es lo esencial en el desarrollo de los individuos, las comunidades y los pueblos, que se preocupa antes que todo de la espiritualidad, la ciencia y conducta, que decanta y enaltece los valores esenciales de la persona humana, su comportamiento en la tierra, lo mismo que su proyección en el más allá como punto final de la jornada.

Convencidos de que educar es servir, no vacilamos en poner nuestra inteligencia, nuestro querer y nuestra voluntad a la orden de nuestros compatriotas para el cumplimiento de sus sagrados compromisos temporales y eternos. Y lo hemos hecho por vocación, por ejercicio profesional y con el más vivo interés de continuar entregándonos a la formación de juventudes con alto espíritu de generosidad y patriotismo.

Todo el mundo cree que la vida es deber, y nosotros nos hemos convencido de que es entrega en bien de nuestros semejantes, sobre todo de los ninos a quienes siempre hemos considerado como " la patria que todos los días amanece en nuestras manos de educadores y maestros".

Por eso justamente de acuerdo con nuestra responsabilidad de educadores, llenos del mayor entusiasmo "lanzamos la red" en seguimiento de los valores que habrán de fundamentar el futuro de las generaciones contemporáneas de Boyacá y de Colombia.

Estamos pues para servirles inspirados como ya dijimos en las ensenanzas del Maestro por antonomasia y amparados por la sombra de nuestros padres, cuyo ejemplo trataremos de mantener y proyectar hasta la consumación de las edades.